Skip to main content
Tumores ginecológicos

¿Pueden los miomas uterinos convertirse en cáncer? Comprender el desafío diagnóstico

Los leiomiomas uterinos, conocidos comúnmente como miomas, son los tumores pélvicos más frecuentes en mujeres en edad reproductiva. Se estima que hasta el 70 % de las mujeres pueden desarrollarlos a lo largo de su vida [1]. Aunque muchos permanecen asintomáticos, aproximadamente una de cada tres pacientes presenta síntomas como sangrado menstrual abundante, dolor pélvico, anemia, infertilidad o pérdidas gestacionales recurrentes.

Los miomas se consideran tumores benignos. Sin embargo, en algunos casos pueden resultar difíciles de distinguir del leiomiosarcoma uterino, un tumor maligno poco frecuente pero agresivo que se origina en la misma capa muscular del útero, el miometrio.

Esta similitud plantea una pregunta clínica importante: ¿puede un mioma convertirse en cáncer?

Miomas frente a sarcoma: ¿qué sabemos actualmente?

La evidencia científica actual sugiere que los leiomiomas uterinos y los leiomiosarcomas son tumores biológicamente distintos, con perfiles genómicos y transcriptómicos significativamente diferentes [2].

En la mayoría de los casos en los que se diagnostica un sarcoma, se considera que el tumor ya era maligno desde el inicio, en lugar de haber evolucionado a partir de un mioma preexistente. No obstante, todavía no existe una prueba definitiva que permita afirmar que la transformación maligna nunca ocurre, por lo que deben evitarse afirmaciones absolutas.

Lo que sí está claro es la diferencia en su frecuencia: los miomas son extremadamente comunes, mientras que el leiomiosarcoma es raro [1,2].

La categoría intermedia: STUMP

Entre los miomas claramente benignos y el leiomiosarcoma maligno existe una categoría intermedia conocida como STUMP (Smooth Muscle Tumor of Uncertain Malignant Potential), es decir, tumor de músculo liso de potencial maligno incierto.

Estos tumores no cumplen criterios histológicos claros de malignidad, pero tampoco pueden clasificarse con seguridad como benignos. La mayoría de los STUMP presentan un comportamiento clínico no agresivo, aunque se recomienda un seguimiento a largo plazo.

La existencia de esta categoría pone de manifiesto que los tumores del músculo liso uterino forman un espectro biológico, más que una clasificación estrictamente binaria.

Es importante destacar que el diagnóstico de STUMP suele establecerse únicamente tras la extirpación quirúrgica y el análisis anatomopatológico del tumor, lo que refleja un desafío clínico más amplio: determinar con precisión la naturaleza del tumor antes de la cirugía.

¿Por qué es tan difícil el diagnóstico antes de la cirugía?

Una de las principales dificultades clínicas es la diferenciación preoperatoria entre miomas benignos, tumores STUMP y leiomiosarcoma. Los tres tipos de tumor se originan en el miometrio, pueden producir síntomas similares y presentar un aspecto comparable en pruebas de imagen como la ecografía o la resonancia magnética.

Actualmente no existe un método diagnóstico preoperatorio universalmente aceptado que permita distinguir con fiabilidad los tumores miometriales benignos de los malignos utilizando únicamente técnicas de imagen convencionales o análisis sanguíneos rutinarios [2].

Esta incertidumbre diagnóstica tiene importantes implicaciones clínicas, especialmente en el contexto de la cirugía mínimamente invasiva y la morcelación uterina, donde la presencia de una neoplasia maligna no detectada podría afectar al pronóstico de la paciente. Por ello, mejorar la estratificación del riesgo antes de la cirugía sigue siendo una necesidad clínica no resuelta.

El papel de la investigación molecular

La necesidad de distinguir de forma fiable entre leiomioma uterino y leiomiosarcoma antes de la cirugía sigue siendo uno de los grandes retos clínicos.

Estudios recientes de genómica y transcriptómica han identificado firmas moleculares diferenciadas que permiten distinguir tumores benignos y malignos del músculo liso uterino [2]. Estas diferencias incluyen variaciones en la carga mutacional, alteraciones en el número de copias y patrones específicos de expresión génica.

La investigación molecular también ha permitido comprender mejor los mecanismos implicados en el desarrollo de los miomas, incluyendo factores genéticos, regulación hormonal y alteraciones epigenéticas [1].

En el Grupo de Diagnóstico Molecular de Tumores Ginecológicos de la Fundación Carlos Simón y el INCLIVA, la investigación liderada por la Dra. Aymara Mas se centra en trasladar estos conocimientos al desarrollo de herramientas diagnósticas no invasivas. Actualmente, el equipo trabaja en la caracterización de la heterogeneidad tumoral y en el desarrollo de estrategias de biopsia líquida basadas en ARN libre circulante, con el objetivo de permitir una evaluación preoperatoria más temprana y precisa en mujeres con tumores miometriales.

Este trabajo se complementa con análisis de célula única de alta resolución del miometrio humano, que están contribuyendo a comprender mejor la arquitectura del tejido y las interacciones celulares dentro del útero [3].

En conjunto, estas investigaciones buscan mejorar la precisión diagnóstica y facilitar decisiones quirúrgicas más seguras, mediante la estratificación molecular de los tumores miometriales.

 

Referencias:

  1. Machado-Lopez A, Simón C, Mas A. Molecular and Cellular Insights into the Development of Uterine Fibroids. Int J Mol Sci. 2021;22(16):8483. Published 2021 Aug 6. doi: 10.3390/ijms22168483
  2. Machado-Lopez A, Alonso R, Lago V, et al. Integrative Genomic and Transcriptomic Profiling Reveals a Differential Molecular Signature in Uterine Leiomyoma versus Leiomyosarcoma. Int J Mol Sci. 2022;23(4):2190. Published 2022 Feb 16. doi: 10.3390/ijms23042190
  3. Punzon-Jimenez P, Machado-Lopez A, Perez-Moraga R, et al. Effect of aging on the human myometrium at single-cell resolution. Nat Commun. 2024;15(1):945. Published 2024 Jan 31. doi: 10.1038/s41467-024-45143-z