¿Qué ocurre en el endometrio después de una terapia celular regenerativa?
El endometrio, el tejido que recubre el interior del útero, se renueva a lo largo del ciclo menstrual. Este proceso depende de la actividad coordinada de las células epiteliales, las células estromales, los vasos sanguíneos y las células inmunitarias. Su notable capacidad regenerativa lo convierte en uno de los tejidos más dinámicos del cuerpo humano.
En el síndrome de Asherman, parte del endometrio sano es sustituido por tejido cicatricial fibrótico que puede formar adherencias intrauterinas y afectar a la menstruación, la implantación embrionaria y la fertilidad.
Un reciente estudio clínico de fase 1/2, liderado por investigadores de la Fundación Carlos Simón, analizó qué ocurre en el interior del endometrio después de una terapia experimental con células CD133+ autólogas derivadas de la médula ósea. Los investigadores estudiaron no solo los cambios en el grosor endometrial, sino también la estructura del tejido, las poblaciones celulares y la expresión génica antes y después del tratamiento.
La regeneración es mucho más que aumentar el grosor endometrial
El grosor endometrial se evalúa habitualmente durante los tratamientos de fertilidad, pero solo aporta una medida del estado del tejido. Un endometrio funcional también necesita glándulas, vasos sanguíneos, un estroma funcional y una comunicación coordinada entre sus células.
El estudio incluyó a 20 mujeres con síndrome de Asherman moderado o grave que no habían respondido a tratamientos histeroscópicos previos.
Después de la terapia celular, los investigadores observaron un aumento del grosor y del volumen endometrial, junto con una reducción de las adherencias intrauterinas y una mejora de la cavidad uterina. El análisis histológico también mostró un aumento del 62 % en la proporción de glándulas, una reducción del 64 % del estroma rico en fibras y un incremento del 73 % de los vasos sanguíneos en el estroma. En conjunto, estos resultados reflejaron una mejora morfológica del endometrio tratado.
¿Qué cambió en el interior del endometrio?
El síndrome de Asherman genera un entorno tisular caracterizado por fibrosis, inflamación y una vascularización deficiente.
Para comprobar si la terapia modificaba este entorno, los investigadores analizaron más de 123.000 células individuales procedentes de biopsias endometriales recogidas antes y después del tratamiento mediante secuenciación de ARN de célula única.
Tras la terapia, detectaron una reducción de una población epitelial asociada a la enfermedad y de los macrófagos, células inmunitarias que pueden contribuir a mantener la inflamación. También observaron cambios en las células epiteliales, estromales, endoteliales y perivasculares, todas ellas implicadas en la estructura y el funcionamiento del endometrio.
Aumentó la actividad de genes relacionados con la remodelación del tejido, la función secretora, la regeneración y la formación de vasos sanguíneos, mientras que disminuyeron varias señales inflamatorias. También cambió la comunicación entre las células implicadas en la reparación del tejido y la formación de nuevos vasos sanguíneos.
En conjunto, estos hallazgos sugieren que el endometrio evolucionó hacia un entorno más compatible con la reparación y adquirió características más próximas a las del tejido sano.
¿Qué ocurrió con las células administradas?
Una cuestión central en la terapia celular es determinar si las células administradas pasan a formar parte del tejido o si actúan principalmente liberando señales que influyen sobre las células de su entorno.
Los investigadores identificaron variantes mitocondriales presentes en las células CD133+ autólogas administradas y buscaron posteriormente esas mismas variantes en las células endometriales recogidas después del tratamiento.
La aparición de estas variantes únicamente después de la terapia se interpretó como un indicio de que algunas de las células administradas se habían injertado en el tejido y habían contribuido de forma clonal a la reparación endometrial.
Aunque este análisis solo pudo realizarse en tres participantes, aporta información inicial sobre el posible mecanismo de acción de la terapia.
Los organoides ofrecen otra perspectiva sobre la recuperación
El equipo también generó organoides endometriales a partir de muestras obtenidas antes y después del tratamiento.
Los organoides son estructuras tridimensionales cultivadas en el laboratorio que reproducen algunas características del tejido original. Permiten estudiar cómo crecen y se organizan las células endometriales en condiciones controladas.
Los organoides derivados de muestras posteriores al tratamiento mostraron una mayor eficiencia inicial de formación que los generados antes de la terapia. Su composición celular también se aproximó parcialmente al patrón observado en organoides procedentes de endometrios sanos.
¿Qué muestran los resultados clínicos?
El principal objetivo de este ensayo de fase 1/2 fue evaluar la seguridad y la tolerabilidad del tratamiento. Durante los 15 meses de seguimiento no se notificaron acontecimientos adversos graves relacionados con el producto celular.
El estudio registró seis nacidos vivos entre las 20 participantes. Tres partos fueron vaginales y tres se realizaron mediante cesárea. Uno de los embarazos se produjo de forma espontánea y cinco después de tratamientos de reproducción asistida.
Durante el primer mes de vida no se notificaron anomalías congénitas, infecciones neonatales ni acontecimientos adversos neonatales significativos.
Estos resultados son relevantes, pero deben interpretarse con cautela, ya que el estudio incluyó un número reducido de pacientes. Además, los resultados reproductivos también pueden estar condicionados por factores como la calidad embrionaria, el momento de la transferencia y la gravedad de la enfermedad.
Por tanto, serán necesarios estudios controlados de mayor tamaño para determinar la eficacia de la terapia e identificar qué pacientes podrían beneficiarse más.
Una visión más amplia de la regeneración endometrial
El estudio ofrece una imagen más detallada de lo que puede implicar la regeneración del endometrio después de una terapia celular con células madre.
Los resultados sugieren que la reparación depende de varios procesos que actúan de forma conjunta: reducir la fibrosis y la inflamación, restablecer la comunicación entre las células y favorecer un entorno tisular más funcional.
Referencia del artículo
Santamaria X, Pardo-Figuerez M, González-Fernández J, et al. Autologous cell therapy with CD133+ bone marrow-derived stem cells for Asherman Syndrome: a phase 1/2 trial. Nature Communications. 2026;17:1093. https://doi.org/10.1038/s41467-025-67850-x