- Esta actualización forma parte de la residencia FRONTIERS en la Fundación Carlos Simón. En este primer mes, Marit Bonne comparte su experiencia inicial con la investigación, el trabajo en laboratorio y el inicio de su proyecto de pódcast.

¡El tiempo vuela! No puedo creer que ya haya pasado un mes. Ha sido un placer conocer a todas las personas que trabajan en la Fundación Carlos Simón, tanto a nivel profesional como personal. He conocido a tanta gente en tan poco tiempo que pido disculpas si he olvidado algún nombre o si me he presentado dos veces 😉
Este primer mes ha estado muy centrado en orientarme entre las distintas líneas de investigación: leer artículos y manuscritos, hablar con investigadores principales, postdoctorales, doctorandos y técnicos de laboratorio, observar protocolos y acompañar a investigadores al microscopio confocal. A veces, la cantidad de información y técnicas nuevas me resultaba abrumadora, especialmente al principio, pero poco a poco fui sintiéndome más cómoda. Además, me ha encantado volver a estar en el laboratorio, rodeada de científicos, viendo cómo trabajan con las muestras y cómo, en ocasiones, las cosas no salen como se esperaba (porque una báscula nunca funciona cuando la necesitas). Me ha resultado incluso nostálgico.
Al mismo tiempo, he empezado a trabajar en el pódcast. Esto ha implicado adentrarme en un formato en el que todavía no tenía experiencia, y debo decir que es todo un reto. He pedido el equipo, he escuchado otros pódcast, he probado distintas estructuras narrativas y he empezado a definir qué quiero contar en cada episodio. A veces no hace falta reinventar la rueda, así que también he recurrido a expertos en pódcast en Países Bajos para pedir consejo. En los próximos meses empezaré a grabar, y tengo muchas ganas.
Este primer mes también ha sido una inmersión en la cultura española: almuerzos con bocadillo los viernes (con aceitunas y cacahuetes incluidos), desayunos de cumpleaños, una victoria en los bolos (hihi), intentar no asustarme con los petardos durante Fallas y empezar a familiarizarme con el idioma y la música. Todo el mundo aquí ha sido muy cercano y abierto, algo que valoro mucho tanto como periodista como en lo personal.
Creo que empezar es siempre la parte más difícil de cualquier proceso creativo, y este mes lo he comprobado. Aun así, siento que cada vez entiendo mejor el trabajo que se realiza en la Fundación y estoy más cerca de la historia que quiero contar. Tengo muchas ganas de ver qué traen los próximos meses.